Cargando portada…
Cargando “Política”...
Cargando “Nacional”...
Cargando “Geopolítica”...
Cargando “Viral”...
Cargando “Discurso”...
Cargando “Sociedad”...
Cargando “StoryBoard”...

El cerebro no archiva el pasado: lo reconstruye cada vez

Recordar parece un acto sencillo: buscamos un acontecimiento guardado en la mente y lo reproducimos como si fuera una grabación. Sin embargo, la memoria no funciona como una cámara ni conserva cada experiencia en un archivo intacto. Cada vez que recordamos, el cerebro reconstruye el pasado combinando fragmentos almacenados con información reciente, emociones y señales del presente.

Esta capacidad permite recuperar conocimientos que parecían olvidados y adaptar experiencias antiguas a nuevas situaciones. Pero también tiene un riesgo: durante esa reconstrucción podemos modificar detalles, incorporar información falsa o recordar como verdadero un acontecimiento que nunca ocurrió.

Los recuerdos olvidados pueden permanecer en silencio

Una investigación publicada en Nature Neuroscience estudió cómo se recuperan recuerdos olvidados y cómo pueden surgir memorias falsas. El experimento fue realizado con moscas de la fruta, conocidas científicamente como Drosophila, un organismo utilizado en neurociencia para analizar circuitos básicos de aprendizaje y memoria.

Los investigadores encontraron que algunos recuerdos aversivos aparentemente olvidados no habían desaparecido por completo. Permanecían como rastros silenciosos dentro de determinadas neuronas, aunque ya no se expresaran en el comportamiento. Cuando las moscas recibían una señal recordatoria relacionada con el aprendizaje original, el recuerdo podía volver a activarse.

Sin embargo, al modificar las señales utilizadas para recuperar la experiencia, los científicos también podían distorsionar la respuesta y producir una memoria falsa. El cerebro de la mosca combinaba la información almacenada con las nuevas pistas recibidas durante la recuperación.

El estudio identificó además que la recuperación de recuerdos verdaderos y la formación de recuerdos falsos dependían de vías dopaminérgicas diferentes. Esto sugiere que, al menos en estos animales, recordar correctamente y reconstruir de manera equivocada pueden involucrar mecanismos neuronales parcialmente distintos.

Los resultados no prueban que la memoria humana funcione exactamente igual. Una mosca no posee recuerdos autobiográficos comparables con los de una persona, y sus circuitos cerebrales son mucho más simples. No obstante, el estudio ofrece un ejemplo biológico de una idea fundamental: recuperar el pasado no consiste únicamente en abrir un archivo, sino en reconstruirlo a partir del recuerdo original y las señales actuales.

Cuando una noticia falsa se convierte en recuerdo

En los seres humanos, la fragilidad de la memoria adquiere consecuencias sociales y políticas. Una noticia falsa no solamente puede convencer a una persona de que algo sucedió; también puede hacerle sentir que recuerda ese acontecimiento.

Un metaanálisis publicado en la revista Memory, Mind & Media examinó 13 artículos sobre noticias falsas, creencias y recuerdos. Al analizar los datos disponibles, los investigadores encontraron que alrededor del 40% de los participantes reportó al menos un recuerdo falso después de ser expuesto a información fabricada. Cerca del 60% manifestó al menos una creencia falsa.

Estas cifras no significan que cuatro de cada diez personas creerán cualquier mentira. Los estudios utilizaron diferentes temas, métodos y poblaciones, y sus resultados mostraron una variación considerable. Sin embargo, el hallazgo confirma que la desinformación puede influir no solamente en lo que creemos, sino también en aquello que pensamos haber vivido o conocido.

La diferencia entre una falsa creencia y una falsa memoria es importante. Alguien puede aceptar que un acontecimiento ocurrió sin recordar haberlo visto. Pero una memoria falsa añade una sensación personal de familiaridad: la persona puede asegurar que vio la noticia, observó la imagen o escuchó determinado discurso, aunque el hecho nunca haya sucedido.

La mentira deja de sentirse como información recibida y comienza a experimentarse como parte del pasado personal.

La confianza no garantiza que un recuerdo sea verdadero

Las memorias falsas pueden construirse cuando una información fabricada coincide con nuestras expectativas, emociones o ideas previas. Si una historia parece confirmar lo que ya creemos sobre un político, un movimiento o una comunidad, puede integrarse con mayor facilidad dentro de nuestra interpretación del pasado.

Las imágenes manipuladas, los videos fuera de contexto y los contenidos generados mediante inteligencia artificial aumentan este riesgo. La repetición también puede producir familiaridad, y con el paso del tiempo una persona puede recordar el contenido, pero olvidar de dónde provino o si posteriormente fue desmentido.

Esto representa un desafío para el periodismo, la justicia y la vida democrática. Un testimonio sincero no siempre es completamente exacto, porque una persona puede estar convencida de recordar algo que en realidad fue reconstruido o sugerido. La seguridad con la que se relata una experiencia tampoco constituye una prueba definitiva de su autenticidad.

Reconocer esta fragilidad no significa desconfiar de todos los recuerdos ni negar automáticamente testimonios sobre acontecimientos reales. Significa comprender que la memoria necesita ser contrastada con documentos, registros, fechas y otras fuentes independientes.

El pasado también puede ser manipulado

El poder político no solamente intenta controlar la interpretación del presente. También busca definir qué debe recordar una sociedad sobre su historia. Cuando una versión se repite constantemente, puede desplazar matices, responsabilidades y hechos incómodos hasta convertirse en una memoria colectiva aparentemente indiscutible.

Por eso, combatir la desinformación después de que se ha difundido resulta tan difícil. Aunque una noticia sea corregida, parte de su contenido puede permanecer como un rastro familiar. Con el tiempo, algunas personas recordarán la acusación, pero no la aclaración.

La primera versión de un acontecimiento puede sobrevivir incluso después de haber sido desmentida.

La memoria humana no es defectuosa simplemente porque olvida. Es vulnerable porque reconstruye. Esa misma capacidad que nos permite aprender, imaginar y dar sentido a nuestra vida también puede mezclar lo verdadero con lo posible.

Tal vez la pregunta más importante frente a un recuerdo político, personal o histórico no sea únicamente “¿lo recuerdo claramente?”, sino también: ¿de dónde proviene este recuerdo y qué información pudo modificarlo?

Fuentes de información: Wenbin Yang y colaboradores, “Creating true and false memories from forgotten information in Drosophila”, Nature Neuroscience, 2026; Alexa Schincariol y colaboradores, “Fake memories: A meta-analysis on the effect of fake news on the creation of false memories and false beliefs”, Memory, Mind & Media, 2024.

Redacción

Adéntrate en esta aventura digital. Nuestros textos y videos fueron cuidadosamente escogidos para informarte y entretenerte.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente

ANUNCIO